Muy por el contrario a la creencia de que el cannabis es una droga de iniciación y quienes lo consumen darán el salto hacia el consumo de drogas duras en algún momento, la evidencia práctica ha confirmado que el cannabis puede, ser un tratamiento de apoyo para vencer la adicción al alcohol y a las drogas.

Hace más de 100 años se conoce que los cannabinoides presentes en el cannabis pueden ayudar a acabar con el consumo habitual de opiáceos o de alcohol. El doctor Tod Hiro Mikuriya (1933-2007), considerado uno de los arquitectos de la política actual relativa al cannabis medicinal en los Estados Unidos dijo lo siguiente en el año 1969 en su artículo "Marihuana en Medicina: Pasado, Presente y Futuro" que“Debido a que el cannabis no producía dependencia física, se le consideró mejor que los opiáceos para una serie de propósitos terapéuticos..."

Los opiáceos más conocidos son la heroína, la codeína, la tebaína y la morfina. Los extractos de alcaloides afectan al sistema nervioso central y se utilizan como estimulante, así como ingrediente básico en los analgésicos. Estos fármacos producen efectos secundarios como la tolerancia, lo que resulta en dosis cada vez más altas, mientras que el uso a largo plazo o habitual de opiáceos causa una grave adicción.

El dolor es la razón más importante para que el doctor prescriba analgésicos a base de opiáceos, por lo que muchas personas en el mundo son adictas a analgésicos como OxyContin y Xanax. Algunas personas se han convertido en adictos a la heroína después de que su tratamiento a base de analgésicos recetados hubiera llegado a su fin. ¿Cuáles serían entonces “droga de iniciación”, comparado con el cannabis?

Al añadir el cannabis al tratamiento, la dosis de opiáceos se puede reducir considerablemente, reduciendo el riesgo de una sobredosis, y neutralizando los efectos secundarios y la posibilidad de convertirse en adictos. Los pacientes que utilizan cannabis medicinal como analgésico han sido capaces de reducir sustancialmente o incluso dejar por completo el consumo de opiáceos. Además, señalan que los efectos secundarios de los analgésicos opiáceos también han desaparecido, como por ejemplo el estreñimiento, las náuseas y la depresión.

En cuanto a su eficacia en el tratamiento contra la adicción al alcohol, diversos estudios científicos prueban su contribución. En 2009, el Harm Reduction Journal, informaba de una encuesta anónima a pacientes del Grupo de Berkeley (BPG), un dispensario de marihuana medicinal situado en Berkeley, California donde de los 350 pacientes estudiados, el 40% había sustituido el cannabis por alcohol, el 65.8% lo había sustituido por medicamentos con receta, el 57..4% indicó que utilizan cannabis en lugar de medicamentos con receta, ya que trata mejor sus síntomas, y el 26 % indicó que habían dejado de usar drogas ilegales a favor del cannabis. Otro estudio en el año 2013, en el cual colaboraron varios institutos de investigación, incluyendo las universidades de Kentucky y Maryland, arrojó resultados similares: el cannabidiol (CBD) sí contribuye positivamente en el tratamiento de la adicción al alcohol.

Su funcionamiento se describe de la siguiente forma: el cerebro humano se compone de aproximadamente 100 mil millones de neuronas que se comunican unas con otras. Esta comunicación permite que se realicen una serie de funciones, como almacenar recuerdos, controlar el movimiento muscular y transmitir la información de los receptores de luz de nuestros ojos. El consumo excesivo de alcohol tiene como resultado la degeneración de las neuronas, lo que significa que pierden progresivamente su estructura, o incluso mueren por completo. Esto, a su vez, dará lugar a trastornos cognitivos y del comportamiento, que se supone que contribuyen a la naturaleza crónica y recurrente del alcoholismo. El estudio demuestra que el CDB restaura la estructura de las neuronas, reduce el trastorno y el riesgo de recaída en la adicción.

A continuación otros datos de interés:

· El alcohol y otras drogas provocan más accidentes que fumar marihuana. Profesionales de la Universidad de Aalborg y del Instituto de Economía y Transporte de Oslo, mostraron según las estadísticas que las probabilidades de sufrir un accidente automovilístico por consumo de marihuana eran de 1.06, contra un 2.96 de la cocaína y un 4.46 de las anfetaminas, de ahí que la investigación concluyera que apenas existe vínculo entre la marihuana y los accidentes de tránsito.

· El humo del cigarro es más perjudicial que el de la marihuana. Un estudio de la Universidad de California, en San Francisco, EE.UU., señala que los fumadores de marihuana tienen los pulmones y funciones respiratorias mucho menos dañadas que los consumidores habituales de tabaco. La Universidad de Yale, por otra parte, en el año 2007 realizó una investigación que concluyó que fumar marihuana no tiene relación alguna con el desarrollo de enfisemas pulmonares.

· Legalizar la marihuana podría disminuir la tasa de suicidios. Un estudio de la Universidad de San Diego y la Universidad Estatal de Montana, en EE.UU., comprobó que la legalización de marihuana disminuyó considerablemente los índices de suicidios de los estadounidenses de entre 20 y 39 años de edad.

· Su poder medicinal es más antiguo que el de calquier análgesico de farmacia tradicional. Es un potente analgésico natural que ayuda a aliviar la esclerosis, la artritis y las contracciones musculares entre otras muchas dolencias físicas.

· Compuestos derivados de la planta de marihuana pueden matar a las células cancerosas que se encuentran en las personas con leucemia. Este es el resultado de un estudio que realizó el doctor Wai Liu, oncólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Londres, publicado en la revista Anticancer Research. De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU., 7,6 millones de personas mueren a causa de diversas formas de cáncer cada año en todo el mundo.

· El cannabis no contribuye a acelerar los problemas mentales, muy por el contrario, los alivia. La marihuana no suele ser un detonante de conductas desajustadas, que la cocaína o una botella de whisky pudieran estimular con mayor fuerza los problemas mentales o la esquizofrenia. Científicos de la Escuela de Medicina de Keele, de la Universidad de Maryland y la Universidad de Inie en Corea del Sur, descartaron los efectos negativos de la marihuana en hombres y mujeres con problemas mentales y señalaron que en estos casos la marihuana puede ser más beneficiosa que dañina, al aliviar algunos trastornos mentales.

· La marihuana podría curar el cáncer cerebral. Diversos estudios científicos demuestran que el cannabis podría ser utilizado para detener el crecimiento de un tumor y eliminar las células tumorales, sin los efectos secundarios negativos asociados a los tratamientos convencionales para el cáncer. Investigadores italianos publicaron un estudio en la Revista de Farmacología y Terapéutica Experimental que señalaba que los CBD no psicoactivos tenían efectos perjudiciales en la viabilidad de estas células cancerosas, inhibiendo su crecimiento significativamente. Otro estudio, publicado en la revista Molecular Cancer Therapeutics encontró que la administración combinada de TMZ y los cannabinoides podría ser explotado terapéuticamente para el tratamiento de GBM. Un tercer estudio publicado en el British Journal of Cancer, muestra que el THC y otros cannabinoides eran capaces de inhibir el crecimiento de los tumores cerebrales. Y por citar un cuarto estudio, entre tantos existentes, que fué hecho en el año 2001 y publicado en The Journal of Neuroscience, señala que el sistema cannabinoide puede servir para proteger el cerebro contra la neurodegeneración, un progresivo deterioro de la función cerebral que se encuentra comúnmente en la demencia relacionada con la edad, pero también cuando el cerebro está dañado.

· El Cannabis Sativa es capaz de regenerar las células nerviosas. Un estudio realizado por un equipo de investigación de científicos que representan a las Universidades de Saskatchewan (Canadá), la 4ª Universidad Medico-Militar de Xi´an (China) y y la Universidad de Maryland (USA), y que fué publicado recientemente en la revista Journal of Clinical Investigation, concluyó que el Cannabis Sativa es capaz de regenerar las células nerviosas del hipocampo, parte del cerebro que se relaciona con el aprendizaje, la memoria, ansiedad y depresión, y descubrieron que la velocidad de formación de células, proceso conocido como neurogénesis, aumento en un 40% en el hipocampo. Los cannabinoides son capaces de controlar o disminuir dolores, nauseas, vómitos, epilepsia, accidentes cerebrovasculares isquémico, trauma cerebral, esclerosis múltiple, tumores y otros trastornos tanto en seres humanos cómo animales.

· Otras investigaciones han vinculado la planta a los cánceres de mama y próstata, trastornos convulsivos, enfermedad de Alzheimer, depresión y ansiedad.

La moderación y la responsabilidad, al igual que en el caso de las medicinas convencionales es clave para manejar nuestra salud correctamente. Quienes se oponen al uso de la marihuana como medicina. lo hacen sin mirar a la creciente evidencia científica sobre su valor.


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