Esto no tiene nada que ver con festejos ventas en los centros comerciales y hacer paseos en yate y asados en los patios. El 4 de julio tiene muchas fotos inertes colgadas en las paredes y, sólo a veces, alguna lápida a la que llevar flores.
Por encima de los desfiles, la marcialidad de los actos y los programas televisivos lacrimógenos que se olvidan con sólo pulsar un botón y cambiar la sintonía, la cruda realidad es que más de 6,000 soldados estadounidenses han muerto en Irak y Afganistán.