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¿Son más dañinos que beneficiosos los suplementos de Omega-3 y aceite de pescado?

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Hace poco publicamos un artículo sobre una investigación que relacionaba el aceite de pescado con una intensificación de la oxidación asociada al envejecimiento y una reducción en la actividad de la cadena de transporte electrónico mitocondrial, lo cual se vincula con el cáncer.

También en ocasiones anteriores hemos publicado los resultados de ensayos científicos e investigaciones que señalan que los suplementos de aceite de pescado y las cápsulas de omega 3:

  • No previenen una arritmia cardíaca.
  • No protegen a las mujeres de la depresión, tal como indicaba la evidencia previa.
  • No ofrecen a las personas mayores una protección añadida contra la degeneración macular asociada con la edad (DMAE).
  • No reducen el riesgo cardíaco.
  • No mejoran la enfermedad cardiovascular, los ataques cardiacos y los ACV.
  • Pueden incrementar la mortalidad cardiovascular y total, sobretodo al utilizarse durante más de 4 años en combinación con una dieta estándar moderna.

Los ácidos grasos omega-3 son extremadamente vulnerables al daño oxidativo; son muy susceptibles a deteriorarse con el calor, la luz y el contacto con el aire, si no se manipulan de forma correcta en su proceso de producción. Cuando las partículas de grasa se oxidan y se descomponen, producen compuestos peligrosos como el malondialdehido, que dañan proteínas, el ADN y otras estructuras celulares importantes. Y un reciente estudio demuestra que el daño oxidativo aumenta según aumenta la ingesta de grasas omega-3. Esto se produce cuando estos ácidos grasos están aislados, es decir, cuando no se encuentran en su forma de alimento entero original. Es poco probable que dañemos los omega-3 de un pescado azul al cocinarlo, pero si es probable que suceda en el proceso de extracción; es muy probable que los ácidos grasos poliinsaturados, desprovistos de su envoltorio original, ya estén dañados por el procesamiento al que se les ha sometido.
Por lo tanto, consumir suplementos de omega-3 que se encuentran en un estado no óptimo, puede ser mucho más dañino que dejar de consumirlos.

Cuando los nutrientes se encuentran disponibles fácilmente en los alimentos, es preferible consumirlos de esa manera. Las grasas saludables omega-3 se encuentran en pequeñas cantidades en algunos aceites vegetales como los aceites de pepa de uva, de soja y de maíz, pero su fuente principal son los animales marinos (pescados grasos como la caballa, el arenque, el salmón, la anchoa, las sardinas y los mariscos) y en menor medida, las nueces.

Tu alternativa nutricional contra el envejecimiento.